lunes, octubre 02, 2006

Puequeños grandes recuerdos.

Llevaba unos meses con una idea rondando mi cabeza acerca de un juego que en mi infancia, y ya algo mas talludito solía practicar. Pero no lo encontraba. A partir de esto, me comenzé a fijar en los críos del edificio donde vivo: ninguno lleva trompo, yo-yo, tirachinas hecho con gollete de botella de plástico y globo, cerbatana con el plastico de un bic "cristal", ni mis tan añorados "boliches" (aunque muchos los conoceis por canicas).

Hoy he encontrado en una tienda los preciados boliches. Son mas pequeños que los que recuerdo, y no contiene aquellas preciosas palomillas de colores que daban nombre a las famosas "palometas".
Mi hermano y yo ganamos muchos boliches de pequeños, teníamos una puntería endiablada, aunque es cierto que el mas que yo. Cuando lea esto sabrá que le estoy esperando para una larga batalla. Hoy nos hemos visto pero todavía no los había comprado.

El propósito de mi compra va mas allá del duelo por todo lo alto con mi hermano, y quizás con mi padre, el nos enseñó a tirar. Mi objetivo es, a través de mi sobrino, introducir en su circulo de amigos el sano vicio de los boliches. Y así generar una "moda" como las llamábamos de pequeños. Nos preguntábamos entonces, de donde salían aquellas modas, una epoca el yo-yo, otra el trompo (o peonza), etc... Pues esta vez a lo mejor en algun remoto y pequeño lugar los boliches vuelven a encandilar la mirada de un pibe.

Y siguiendo con los recuerdos, recuerdo que cuando visitábamos a mis primos en Madrid, los tipos y sus colegas eran unos auténticos mantas. Pero lo mas curioso de todo es que las reglas que utilizaban eran completamente diferentes a las nuestras. Por lo que he pensado plasmar aqui las que recuerdo, y el que pase por aquí que escriba lo que recuerde. Quizás podamos recopilar un interesante muestrario de reglas de boliches.

El juego estándar.
Pueden jugar todos los que quieran a la vez, aunque quizás con mas de cuatro o cinco se hace un poco peñazo, pero no hay problema de nº de jugadores.
El terreno mejor para esto es la arena. No arena de playa, sino arena de parque, con sus hojas secas, sus piedrecillas, etc..
Comienzan todos los jugadores, colocando su boliche en una zona lo suficientemente apartada de los demas como para que el juego tenga amplitud y permita tiros de acercamiento. A esto se le llama plantarse. Es decir cuando juegan dos, lo tipico es decirle al otro con tono de Clint Eastwood -plántate- intentando generar en la voz cierta seguridad de jugador experimentado, y comenzando ya la guerra psicológica, tan importante en todo duelo.
Tras plantarse, los jugadores lanzan por turnos acercándose a cierta distancia tal, que permita siempre estar lo sufcientemente lejos como para no recibir un impacto en la siguiente tirada.
A todo esto en el terreno debe haber cierto numero de agujeros que previamente se han identificado al inicio de la partida, como "gongos". El gongo permite al jugador que cae dentro tirar desde él nuevamente, en el mismo turno. Claro el gongo hace que la partida sea mucho mas abierta.
El juego continúa hasta que algún jugador recibe un impacto de un boliche de otro jugador. Este impacto, tan dulce para el ejecutor, y tan dramático como doloroso para el receptor, recibe el fabuloso y sonoro nombre de "chis". Ahi no queda todo; el jugador que ejecuta el tiro y consigue el chis, no se queda simplemente vanagloriado por el jugoso sonido, sino que se le permite espetar la siguiente frase mágica, que genera la posterior deuda de un boliche: chis, caga. "Cagar" en el argot, es pagar un boliche.
Normalmente no se caga el boliche con el que se juega pues suelen ser preciadas armas de batalla, con las que se ejecutan precisos movimientos. Esto se debe a una variedad de cualidades que se le otorgan a determinadas piezas. Unas veces sus colores especiales, otras veces la perfección de sus arañazos contra cualquier pared, para asegurar el agarre en el momento del lanzamiento, o simplemente, por llevar con el jugador un cierto tiempo.
Tras el chis en una partida de dos jugadores, el asunto ha terminado, vovliéndose a plantar ambos jugadores para comenzar de nuevo. En una partida de varios jugadores, el que recibe el chis se planta a cierta distancia si quiere seguir jugando o abandona. Es decir que entre varios solo se planta el que recibe el chis.
A todo esto, el juego ya nos muestra un cierto colorido. Pero faltan los matices, que harán de el todo un Renoir.
Al principio de una partida se suele exclamar cierta frase de origen desconocido. El no reproducirla por despiste de todos los jugadores permite ciertas licencias a los "listillos" y mas veteranos jugadores. Esta misteriosa frase es: Se avisan las siete reglas y el escape. Nadie conoce cuales son estas siete reglas, pero todo el mundo conoce que el no nombrar la frase permite al jugador que esta a punto de recibir un chis, decir y hacer lo siguiente. Cogiendo su boliche del suelo, decir -no se han avisado las siete reglas y el escape-, lo cual resulta en que escapa impunemente de un chis seguro. Esto obviamente no ocurre entre jugadores veteranos que ya se conocen entre si, pero si entre contrincantes desconocidos, simpre en terrenos neutros como patios de colegio o parques. En terrenos privativos, como jardines de calles, o plazas de barrio, los forasteros deben estar avezados en conocer las reglas locales, que siempre surgen paulatinamente, a medida que el forastero va machacando a los locales.

Otro matiz a tener en cuenta, es que no todos los boliches tienen el mismo valor.

La palometa, boliche mas abundante, cotiza siempre a un chis. Es posible en ocasiones que algunos con la palomilla azul celeste, muy escasos cotize al doble. Dos chis también para algunas palometas con alguna falla en la palomilla, que las hace diferentes.
En cierta época se puso de moda los venezolanos. Boliches no transparentes, que parecían bañados en leche y con colores vivos. Estos se podían encontrar desde dos o tres chis, hasta los siete u ocho.
En otros tiempos escaseaban las bacotas. Estas eran boliches de mayor tamaño, y solían tener casi siempre aspectos de venezolano gigante. Se establecía un estandar de cinco chis.
Hubo tiempos de las pimpitas, cotizadísimas piezas por ser de menor tamaño, y ciertamente escasas cuando no eran blancas. Estas pimpitas, solían venir en los difusores de las botellas de bebida. A saber como se encontró la primera. Estas no pasaban de tres o cuatro chis.
Los valores mas altos los alcanzaban los extraños venezolanos de varios colores, y como no las piezas utilizadas como arma de juego, por los jugadores mas adiestrados.

Otros detalles que adornan el entorno del juego, eran las famos saquitas, donde se portaban las piezas. Estas, eran de un variadísimo tipo de materiales, aunque normalmente de tela. Los mas chic, llevaban sus iniciales zurcidas en ellas, y los veteranos, no solían llevarlas pues no soláin tener que pagar grandes cantidades de boliches, pues sus partidas solían ser los altos duelos.

La fuente.
Esta modalidad se puso de moda muchos años después del anterior, y seguramente ahora podemos entender que fue fruto de una abundancia de boliches en los entornos de su aparición. Esta modalidad generó un fuerte cambio de mano de grandes cantidades de boliches, que como podremos ver iban estrechamente ligadas al azar. Sobra decir que esta modalidad agotó el juego del boliche.

Las reglas son muy básicas. Localizado un pretil en una acera donde no transiten vehículos por la calzada, se establece los siguiente. Cada jugador deja caer por turnos, un boliche por el pretil, el cual rodará por el asfalto realizando una trayectoria a todas luces aleatoria. No hay que impulsar el boliche sino dejarlo deslizar.
El primer jugador que golpee otro boliche se lleva todos los que se encuentren en el asfalto. En cada turno, a mayor numero de boliches habidos mayores probabilidades de darle a otro, con lo cual la experiencia decía que: dependiendo de la orografía del asfalto, y de la altura del pretil, había un numero de boliches, que colmaban el modelo, por lo que parte fundamental del juego era el sorteo de la posición en que se lanzaba. Aqui se demuestra que lo que confundimos con azar, es realmente caos.

A ver si encontramos otras formas de jugar. Recuerdo la que jugaban en Madrid vagamente, y he encontrado algo por la red de reglas de otros sitios, pero parece mas reconfortante, que alguien las escriba aqui de primera mano, con sus detalles, con sus recuerdos, con sus nostalgias.

10 comentarios:

Esther Hhhh dijo...

Hola chicharrero:
A mi me encantaban las canicas de pequeña. Tenía mi "saquita" como tu dices, un saquito de tela blanca con flores amarillas, lirios, si mal no recuerdo. Bueno mal no recuerdo porque la tengo por aquí cerca. Me la hizo mi abuela, para que llevara mi almuerzo. Creo que me hizo dos, y de ahí que una de ellas la dedicara a guardar mis canicas.
Aquí en Valencia se jugaba a una modalidad que no recuerdo muy bien, al menos no recuerdo los nombres. Esto es porque lo de las canicas era más de "chicos" (a mi me diverítan más los juegos de chicos que de chicas, como las chapas, los coches, los clicks, jugar a indios y vaqueros, etc) Así que salvo con alguna a miga, solía jugar algunas veces en el cole donde trabajaba mi madre, (y trabaja) un colegio de curas y en aquel entonces de chicos.
En fin, al grano. Se buscaba un terreno donde hubiera uno o varios agujeros en el suelo. El agujero recibía un nombre, y este es el que nombraba el juego. No lo recuerdo bien, ahora mismo mi cabeza trabaja en buscar el nombre. Se podía jugar en dos modalidades, algo así como a verdades o a mentiras, pero no era este el nombre. La cosa es que cuando jugabas a verdades, perdías tus canicas, y cuando jugabas a mentiras no, osea, sólo las perdias durante el juego.
El juego en sí consistía en intentar meter en el agujero la canica desde cierta distancia, y si no lo lograbas, debías quedarte lo más cerca posible. Perdía el juego (y la canica con la que había jugado) el que no acertaba o se quedaba más lejos.
Había otra modalidad muy similar a la petanca, pero en pequeño. Es decir, se tiraba una canica (neutral) solía ser alguna muy peculiar, como por ejemplo una negra, o uan blanca, una canica que se diferenciara bien de las otras. El jugador que tenía alguna así, la prestaba para tal fin.
La cosa consistía, al igual que en la petanca, en intentar tocar o acercarse lo máximo posible a esta canica especial. Obviamente ganaba el que más cerca quedaba.
En fin ya ves... Canicas. Yo tengo mi saquita por aquí con las canicas que todavía conservo dentro ¿jugamos un día una partida? pero a mentiras, que a estas les tengo cariño...
Besitos

eva dijo...

me parece super divertido recopilar juegos de cuando eramos niños, yo como era chica jugaba a los cromos y cuando fui creciendo y haciendome un poco brutota jugaba al sota caballo rey, o tambien llamado el potro, os acordais? se ponia uno pegado contra la pared de pie y el resto se colocaba la cabeza entre las piernas del otro asi con un minimo de cuatro jugadores por equipo el equipo contrario saltaba encima de nuestras espaldas y consistia en que nosotros adivinaramos el numero que el contrincante le enseñaba al que estaba pegado a la pared o por el contrario el equipo que estaba en nuestras espaldas se cayera y entonces se cambiarian los papeles a ellos les tocaria "mogar" que era como se llamaba y nosotros saltariamos, nunca habeis jugado a eso... pues creo que por eso los de nuestra generacion tenemos todos escoriosis y ahora ya ni los niños juegan a eso y ni siquiera llevan la mochila a cuestas ya todas tienen su carrito, estaremos haciendo una generacion de personas debiles ante las enfermedades, debiles ante los virus, debiles de personalidad y con pocos valores de lucha? quien sabe algun dia diremos cuando yo era chiquitillo habia un juego...

Esther Hhhh dijo...

Eva, yo si recuerdo ese juego, pero aquí no se llamaba así. Aquí era Churrova (o churroba, nunca lo he escrito así que no sé si es con B o con V). Era tal cual tu dices, pero en vez de adivinar un número, lo que se adivinaba era una posición de las manos, como diferentes formas de corte de mangas, por explicártelo de alguna forma. Cuando se saltaba encima de las espaldas del equipo contrario, se decía a voz en grito en la carrera "Churrooooo vaaaaa" y saltabas. Cuando todos ya estaban encima, era muy importante no caerse, porque se perdía. y entonces el que estaba el primero cantaba esto "churro, media manga o mangotero, adivina lo que hay en el mortero" y el que estaba el primero de los agachados tenía que acertar lo que el primero de los que habían saltado hacía con sus manos. Jejeje... Era diver eso
Besitos

BAR dijo...

PUES LA VERDAD ERA QUE YO DE NIÑA JUGABA COSAS DE NIÑAS.
PERO RECUERDO QUE AQUI EN MÉXICO SE LE LLAMABA AGUITAS A LO QUE TU LLAMAS PALOMILLAS.
MI NOVIO SI ES MUY BUENO PARA ESO, Y YA A GANADO VARIOS PREMIOS PARA MI EN LAS FERIA...JEJEJE.

YO FRANCAMENTE NO RECUERDO MÁS...ES UNA LÁSTIMA.

SALUDOS

El chicharrero terrible dijo...

Recuerdo ese juego que decía, pero no el nombre, pues creo que lo jugue de bastante pequeño, en un sitio que viviamos antes. Al mudarnos no recuerdo jugarlo mas. Lo que tapoco recuerdo es lo que comentais de lo que se tenía que adivinar.
Sin duda son buenos recuerdos esos juegos.
Yo por lo menos creo que no estamos haciendo generaciones mas débiles por esta circunstancia. Los pibes de hoy son mucho mas fuertes que antes, estan mejor alimentados, siempre hablando en la generalidad, pues por ejemplo antes era dificil que un pibe de diez años tuviera colesterol, y hoy ocurre. Aunque antes tampoco pondríamos tanto interés en mirarlo que esa es otra.
A fin de cuentas cada epoca genera su infancia. No teniendo porque ser mejor ni peorsino diferente.

Napi_Di_Loop, El lobo bueno dijo...

Muchas gracias por este flash back Chicha Terrible. Me temo que voy a tener que incluir un enlace en mi blog a este artículo memorable. Las siete reglas y el escape, jajaja, el cabrón de andresito siempre me intentaba chulear con esa capullada para pardillos...

Anónimo dijo...

Jajajajajaja.....
Jajajajajaja.....lo primero decir que soy el hermano del chicharrero terrible.

Despues de varios ataques de risa provocados por los recuerdos de aquellas memorables partidas en el campo de tierra del Miguel Pintor, (terreno especialmente perfecto para la practica de este sano "deporte), intentare hacer memoria y aportar algo.

Creo recordar que la expresion que se reproducia cuando se pegaba un "chis" no era "chis caga" sino "chis paga".

Para entender esta frase yo la separaria en 2 expresiones. Una es la celebracion, "Chis"; y lo de "paga" era lo que se decia inmediatamente despues para que listillos como el "andresito" que aqui se nombra, pagara antes de alegar alguna burrada tipo "las 7 reglas y el escape" o cualquier otra tropelía escaqueadora. Estas expresiones con la evolucion y el queme producido por muchos boliches impagados, se han fusionado en una frase tan mitica como el ya nombrado "Chis Paga".

Otro ataque de risa.......... recordando partidas incluso en el parquet de casa o sobre las losetas del Princesa Dacil con esas juntas que tenian, que hacian de canales perfectos para el boliche.

Increible articulo retrospectivo acerca de las costumbres de los crios de nuestra generacion......cuanta diferencia con las actuales, verdad.

Creo que entre todos un poco podemos hacer que estas costumbres tan sanas vuelvan a florecer. Intentemoslo.

Chicharrero, el reto servido, creo que se de un lugar donde poder conseguir unas palometas terribles. Ahh por cierto, desde aqui y para todas las partidas, "Se avisan las 7 reglas y el ecape"

Que risa....Un saludo.

Messy Blues dijo...

Saludos amigo:

Primero agradezco tu visita a mi blog. Segundo me tomó dos días ver tu blog entero y te felicito, realmente dominas este arte.

Me quieto el sombrero y espero poner una liga de mi blog al tuyo pronto. Un abrazo y adelante, genial espacio el tuyo.

Messy Blues

El chicharrero terrible dijo...

El usuario anonimo: Quedas eternamente retado a una partida de boliches, y ya veremos quien "paga" y quien "caga". Lo mejor de todo esto es que a lo mejor había un sector de pibes que decíamos caga y otros paga, incluso viviendo bajo el mismo techo.

Beinvenido messy blues. Encantado de verle por aquí, intentaré no ruborizarme con sus idolatrías, jeje.. y siga con la guitarra, no le queda mal.

Daniel Pérez Negro dijo...

Llego más de 6 años tarde y no sé si se publicará este comentario, pero es que me ha hecho tanta ilusión leeros... Tengo 35 años, vivo en Madrid, y soy Lagunero. Del colegio Nuryana, de la calle Dr. Fleming (llamado "El Caminito" pq estaba sin asfaltar), y era muy muy bueno con los boliches. "Gongo, plantarse, chis, PAGA (estoy con el hermano), las 7 reglas y el escape, palometas, bacotas, pimpitas, venezolanas...". Madre mía, ¡no se me va la sonrisa de la boca!
Yo aprendí en El Caminito, un vecino, Raúl Melo, me enseñó. La manera de tirar ya era diferente, con las 2 manos, pura potencia y precisión. Nosotros tb practicábamos otro modo de jugar. Hacíamos un gongo y, avanzando varios pasos, una línea en la tierra. Teníamos q lanzar el boliche, todos, por turnos. El que quedaba más cerca del gongo empezaba. Aquí, si no tenías puntería, era mejor no tirar a meter, porque te arriesgabas a que otro quedara más cerca que tú del agujero y te hiciera chis.
Recuerdo tb otros 2 modelos de boliches: las "africanas", negras y con alguna línea amarilla o naranja, muy bonitas. Y las de acero, que no recuerdo cómo las llamábamos. "Vacas" o algo así.
Y un secreto. En la calle Dr. Fleming nº 7, la puerta principal del jardín está flanqueada por 2 palmeras muy altas. Si pasas la puerta y escarbas detrás de la de la izquierda, es posible que encuentres mi tesoro. Una bolsa de "Café Caracas" con 1.500 boliches. Así es, allí los enterré cuando la moda pasó, y allí puede que sigan, no lo sé.
Un abrazo a todos y muchas gracias.