miércoles, octubre 11, 2006

Galería. 01. Torcuato Rodríguez.(ampliado2)

El Sr. Rodríguez se suele levantar temprano; pero temprano temprano. Tras afeitarse con brocha, jabón y cuchilla wilkinson de tornillo, se prepara un café y se sienta en el suelo de la cocina, -para que el frío de la losa me ayude a despertar-. Cuando el café comienza a humear, se acerca para percibir ese primer olor. Con la tapa abierta, le encanta que esas primeras gotas de cafe le tuesten el bigote, aunque lo que suele suceder es que le abrasan un párpado, pero eso queda dentro de los riesgos que corre uno para mantener vivas sus manías. Y de manías Torcuato sabe un poco.

Su abuelo ya era un gran maniatico. No podía por ejemplo, dar un número impar de pasos al levantarse por la mañana para ir a orinar. De hecho cuando orinaba de noche solía, despertar a la abuela de Torcuato. No por el ruido de sus pasos, sino por que debía señalar en voz alta el número de pasos que daba para ir al baño. Al estar medio dormido en la madrugada, corría el peligro de perder la cuenta, y eso le podía quitar el sueño por completo, con lo que comenzaría a dar vueltas en la cama. Y eso no podía ser. La abuela Torcuata, no podía dormir si el abuelo daba vueltas en la cama. Ambos despiertos en la madrugada terminaban la mayoría de las noches, y así charlaban de sus asuntos. Eso en cambio les encantaba. Otra manía.

Torcuato trabaja en correos, comenzando su jornada diaria a las siete y media , aunque el antes de las seis ya sale de casa. Le encanta pasear por la ciudad aún dormida, mientras el día se adueña de la noche. Su trayecto nunca es el mismo, y así llega , días a las siete, días a las ocho menos cuarto, pero nunca con retraso. Como suele decir -en una sociedad como esta, la unica libertad que nos queda, es elegir el trayecto al trabajo-. Cada vez que dice esto, recuerda que en sus tiempos mozos no debía inventar trayectos, pues siempre regresaba de casa de algún ligue.

Al bajar hacia la calle, el ritual del ascensor es sagrado. En él, en su inmenso espejo, se suele mirar el rostro, de frente y de perfil. Su perfecta sonrisa, sus grandes y verdes ojos, y su extraordinaria y felina cabellera. Su mirada, todavía tiene esa ángulo soñador que atrae a propios y estraños. Y su secreto, su mejor arma, cientos de veces utilizada es puesta a prueba una vez mas.
-Buenos días señorita, que guapa la encuentro esta mañana. Aunque le parezca un atrevimiento, mejora usted el precioso día que hoy ha amanecido. Buenos días-. Le dice relajadamente al espejo. Su encantadora voz, su trabajada dicción, y la sonrisa en los ojos, es lo que le ha convertido en el hombre que es. Un caballero.

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Muchos años antes no le hubiera gustado pensar eso de él. Caballero sonaba demasiado altivo. Él, aunque tímido en las distancias largas, era un ávido aventurero de las distancias cortas. Primero en sus años mozos, depués de estudiante , y en sus años de trabajador incansable, gustaba de frecuentar todo tipo de mujeres, cortejarlas, y mimarlas sin llegar a sentir nada mas por ellas. Nunca ninguna le entendió.
Una vez le dijeron, los genios son unos incomprendidos, pero no todos los incomprendidos son genios. La incompresión, lo convirtió en un donjuan. Buscaba el amor, pero no lo encontraba, y mientras ellas aparecían, se perdían, iban, venían, se quedaban, las largaba, las lloraba, las buscaba, ninguna , ni solo una, le entendió.
Quizás Wertri si, pero nunca se lo dijo. Wertri, recordada fugazmente en sus paseos matutinos, era un caso especial, pero tan especial que no solía reparar conscientemente en recordarla.

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Sonó el telefono interno. Carla su secretaria le comunicaba que la reunión tan esperada se tenía que aplazar.
A el no le gustaba aplazar lo importante, era valiente, por lo menos para esas cosas. Estaban a punto de comunicarle el tan anhelado ascenso, no había oportunidad ya para seguir mejorando el proyecto que le había tenido sumido los ultimos siete años. La logística de correos, con el presupuesto y los recursos humanos que contaba ya no era mejorable. Había pedido cambiar de aires, otro reto, puesto que todavía era joven, necesitaba que su cabeza volviera e ebullir,con ideas y energías para poner en practica.

Carla entró sin avisar en medio de sus pensamientos. -Torcuato, han dejado esto para tí-. le dijo sin mirarle a los ojos. -Vino Gustavo Pérez solo... y dejo esto-.
-¿Sólo?-, preguntó el Sr. Rodríguez, Torcuato Rodríguez, Torcuato, Torc, pues sus amigos le llamaban Torc.
A partir de aquella carta en aquel lugar solo le quedaban amigos. A pesar de sus manías había sabido cultivarse la simpatía de todos sus subordinados. El los llamó siempre compañeros. Un caballero, ya sabemos.

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11 comentarios:

BAR dijo...

Eso de las manías es fascinante, mi novio tiene toooodas las del mundo...jejeje.
Yo en este momento no recuerdo tener ninguna, pero sé que es eólo falta de memoria...seguro que la tengo...
Saludos

Anónimo dijo...

A que libro pertenece?

Una inculta lectora en busca de nuevos libro que leer...

fop74 dijo...

¿podría ser el personaje pricipal de un largo libro?
¿tal vez de un corto cuento?
¿a caso un boceto en un cuaderno?
¿hojas sueltas?
¿word?
¿.doc?
¿.txt?

Esther Hhhh dijo...

Genial... Todo un caballero en busca del amor... y en el fondo un solitario más añorando cambiar su suerte.
Precioso. Besitos.

eva dijo...

en que consiste tus comentarios en adivinar el personaje de un libro o en irlo moldeando hasta covertirse en el autentico personaje? ayudame y te ayudare... besos con aires del sur

El chicharrero terrible dijo...

fop74: puede ser todo lo que queramos, por ahora solo depende de nosotros.

usuario anonimo: siento decepcionarte, todavía no se ha escrito ese libro; si algún día sale a la luz, te avisaré.

esther: no se si busca el amor o ya lo tiene, habrá que preguntarle.

eva: se trata de que preguntando lo que se os ocurra, vaya alimentando el personaje. No parece haberlo entendido nadie, ooops!

Eulalia dijo...

¿Por qué, si ligaba en sus años mozos, es ahora tan tímido?
No era narcisista.
No era onanista.
No era tímido.
¿Qué le hizo cambiar?

(Gracias por tu comentario en mi blog, que es muy inteligente, aunque creo que en materia de amor todos tenemos dieciseis años en ciertos aspectos, porque cada amor es diferente y nos pilla vírgenes.
Ya ves.)

Un beso.

Un beso

eva dijo...

vale ok tengo preguntas... que edad tiene? tiene hijos? vive en españa o fuera de ella? en algun lugar con mar o en una ciudad de esas donde el verano hace un calor horroroso y en invierno un frio de la leche? es una persona alegre o melancolica? espero que sea un personaje con mirada profunda... besos con aires del sur

Leithient dijo...

¿Heredó sus manías por pura imitación o se deben a alguna otra cosa?

Ese timbre de voz, ¿es cálido? ¿Por qué es tan encantador?

Por cierto, me encanta.

El chicharrero terrible dijo...

eulalia: gracias, y seguramente tienes razón.

eva: gracias, lo sabremos promto.

leithient: gracias gracias.

Esther Hhhh dijo...

Esa carta ¿qué mensaje llevaba?¿por qué retrasan esa reunión?
Por cierto, las mujeres entendemos eso de los Don Juanes, lo que no soportamos es que lo hagan sin decirlo, entonces más que don juanes son cabrones... Esto es sólo un apunte. Ah, y si vienen, te encandilan, pegan el polvo y no vuelves a saber más de ellos, entonces son magos.
Besitos