martes, octubre 31, 2006

Otro fin de año.

Hace años, no demasiados pero si unos quince, las fechas del año sobre las que nos movemos ahora, suponían una segunda primavera; de hecho una primavera fría.
Las clases habían comenzado, ya habíamos detectado nuevas caras, nuevos asuntos, nuevos garitos, y también las caras de siempre, los asuntos de siempre, y como no, los garitos de siempre.
Atrás quedaban las repescas de septiembre, las historias veraniegas, las largas conversaciones con los amigos, en noches sofocantes, y las acampadas. Volvíamos al ritmo del "ejercicio del aprendizaje".

Hoy en día en esta época del año, preparamos el cierre del ejercicio ecónomico. Atrás quedaron los planes de acción comenzados en Enero, las campañas comerciales que nos ayudarían a cumplir el presupuesto, los cambios en las aplicaciones informáticas que nos ayudarían a controlar mejor el negocio, y estamos inmerso en el rallie de los dos úiltimos meses. Dos últimos meses, donde ya está todo dicho, donde por mucho que te esfuerzes la foto ya está en el revelado y no va a cambiar. Pero donde todo el mundo está frenético, porque aun creen que la foto se puede retocar.
Están tan locos, que dejan de leer Lolita, dejan de escribir en sus blogs y aun peor: los días de fiesta como mañana dedican varias horas a inaugurar ferias y congresos.

Lo único que tienen en común aquellos años y los de ahora, es su duración.
!! Pero chico, que cambio de ritmo ¡¡.

5 comentarios:

BAR dijo...

En lo personal soy fan de estos últimos meses, en donde el aire de melancolia se respira por doquier...me gusta también pensar en el siguiente año..´planear, sin dejar de disfrutar el presente...

Saludos

Esther Hhhh dijo...

A mi me gusta noviembre, y hasta mediados de diciembre, pero lo siento, no soporto las navidades, ni el fin de año, ni nada de todo eso... Pero el nuevo año.. eso sí, siempre llega con buenas ideas y buenos deseos, como el traje nuevo que cuelga en el armario y deseas estrenar... Claro que no siempre te queda como esperabas.
Besitos

Tritácora dijo...

Permitame, querido, un caluroso saludo en este dia en que hasta las intenciones parecen humedecersenos.

Impresionante hallar a un acolito de Nabokov que, ademas, pisa el mismo terruño que soporta nuestras deslavazadas letras.

Un abrazo y bien hallado.

popileroy dijo...

Por cierto, ¿no "se propone" ni una triste cenita para la noche de fin de año?. Ya sé que tu primo Genito necesita de toda vuestra atención, pero quizás aún halla fuerza suficiente para organizar evento conjunto y partir el año arropado por el seno coleguil.

El chicharrero terrible dijo...

Un amigo me mando un mail referente a este post, debe ser que no sabe ponerlos aquí. Lo hago por él:

Leyendo tu blog he hechado de menos algunas cosas. Si nos ceñimos al ámbito laboral es incuestionable tu reflexión, e incomparable aquellos años de "irresponsabilidad" con los de hoy en día. Pero hace quince años tampoco conocías algunas caras que hoy en día te sonríen a diario, que hacen bueno los esfuerzos para las inauguraciones de ferias y congresos. ¿Me equivoco?

Además, no tiene por qué cambiar todo. Existen tradiciones que hoy por hoy al menos, no se han perdido, como es la de reunirse todos los amigos un día en Navidad. Es ese momento del año en que todos hacen un esfuerzo por darle un abrazo a aquellos con los que llevan tantos años regalándole su confianza. Es ese momento en que se hace partícipe a los demás de las novedades que nos han surgido a lo largo del año, y ese momento en que uno descubre los cambios que los demás han sufrido/disfrutado en los meses en que no se les ha visto.
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> El ritmo muchas veces nos arrastra, pero otras veces lo ponemos nosotros, aprovechemos esos momentos.