miércoles, septiembre 19, 2007

72 horas en V. Acto II, escena 1.

-La donna et mobile...-, canta P desde la ducha de una manera casi ultratúmbica.
La yema de huevo choca contra las paredes de mi cabeza, recordándome la imagen del infeliz individuo que la noche anterior vimos como intentaba sin éxito entrar en el pub del callejón del hostal. Era un tipo calvo. Calvo me refiero sin pelo en un zona definida como calva, lo cual indica que pelo tenía. Mientras el tocaba en la puerta del pub, yo producía una serie de gritos guturales semejantes al onomatopéyico ejem, ejem. Mucho mas gutural y termináandolo en una especie de carraspera trasnochada. El apréndiz de baudelaire miraba hacia todos los lados del callejón mosqueado, mientras en la puerta del pub no se producía ningún cambio. Así estuvimos la puerta del pub, el aprendiz de baudelaire, el cielo estrellado de Valladolid, el callejon del hostal y yo mismo, compartiendo cerca de quince minutos. Eran alrededor de las seis de la mañana. Restaban simplemente dos horas para que sonara el despertador de nuevo.

Con este pensamiento me desplazé desde la posición de "sentado como puedo en la cama" hacia " no se ni como estoy levantado despues de dormir solo hora y media".

4 comentarios:

popileroy dijo...

Tienes que darte prisa antes de que se te esfume de la cabeza todas las pequeñas anecdotas del super segundo día. ¿o ya está en el horno?

Folken dijo...

¿Pero es usted Valladolidsoletano?

¿No era canario?

Anónimo dijo...

Joerrrrrrr, yo me he quedado con las ganas increibles de un tercer acto . A ver si el Chicha se anima y nos pone algo.

Es 100% Canario.

Que rule, que rule............

JFRD

Anónimo dijo...

Bueno y ni que decir tiene las ganas que tengo de la escena 2ª del 2º acto.........

Je, je, je.

Fdo: El de antes